Cuento: Convulsión


Convulsión  Por: Alberto Rangel
Convulsión Por: Alberto Rangel

Quería liar un cigarrillo, pero no los encontraba, era demasiado el dolor, algo en la garganta no me dejaba tragar saliva, ella preguntaba desde ese como sillón donde le había colocado

-¿Por qué no hablas de quien realmente eres?
-Me llamo Caín, es todo lo que necesitas saber.
-¿Tienes miedo?
-¿miedo a que?
-a recordarlo

-¿Por qué carajos me preguntas todo eso?  No hace mucho tragué a un cabrón que solo hablaba de una mujer y ahora tu ¿Por qué chingados solo me tocan personas que quieren analizarme o hablan de mierda sentimental?

-Tú sabes de que hablo
-No lo sé, no se a quien te refieres
-Eres un niño asustado
-¿De qué mierda me hablas?
-¡Mírate! me tratas con arrogancia, intentas imponerte.

Disfrutaba mi cigarro antes que ella me dijera eso, no entiendo cómo es que ella sabía, quizá mi lenguaje corporal había hablado, quizá ella me había espiado ¿será posible que tengo frente a mí a la persona que me quería comer?

-¿En qué piensas?
-No creo que sea importante para ti.
-lo es Caín, me tienes amarrada a un sillón, no sé qué harás de mi,  por lo menos platícame de ese pasado tuyo, me interesa

…Le interesa ¿Por qué le interesa?

-Deja de callarlo ¡Dímelo!

Pensé inmediatamente cuando era niño, los juegos con mi hermana, mi madre y su aroma, la luz del sol en el suelo de la alcoba misma que venía de una ventana que estaba a un costado de unas escaleras, escuche los ladridos del único perro que eh tenido, la música que acostumbraba mi madre, pero también recordé el miedo que tenia por mí padre; Él tenía un Lebaron 79 de chrysler gris oxford, siempre usaba una gabardina verde o negra y después de orinar colocaba sobre la mesa su radio, sus llaves y su arma. Mi madre era una mujer sumisa, ama de casa, con vestidos largos y lucía una linda base, mi padre la golpeaba mucho, mi madre para ocultarlo no gritaba ni decía nada, en mayo del 91 se separaron, así que yo lo esperaba todos los domingos en la azotea, una ocasión bajo de un carro rojo, una mujer conducía y unos niños en la parte trasera le decían “Papá”, se despidió de beso y dijo “No me tardo” me escondí antes de que me viera, toco la puerta y entro gritando, ese día golpeo tanto a mi madre y hermana que tuve que simular que me convulsionaba, mi madre llena en sangre me intentaba meter algo en la boca para no morderme, mi hermana vomitaba y el solo miraba, todo eso sucedió en el gran patio donde años atrás acostumbrábamos a tumbarnos sobre cobijas y colchonetas, mirábamos el televisor mientras el viejo cuidaba el asado, mi hermana y yo jugábamos en el columpio y mi madre de vez en vez besaba a mi viejo,  el hombre era una persona ruda,  alguna ocasión quemo las manos de mi hermana y las mías en la estufa como castigo a una travesura, ese día corrí a esconderme bajo la cama y jamás salí de ahí, cuando llegaba ebrio era mucho peor…

-¡Deja de solo pensar y dime que es lo que sientes!
– Pues, te puedo decir que fui un niño muy feliz
-No es así, después de preguntarte, cerraste fuertemente los puños y hacías chillar tus dientes, además tu mirada se hizo más pesada, al mirar el columpio del fondo.
-¿Cómo te llamas?
-Nollie
-¡Ese no es un nombre!
-…Tampoco el tuyo lo es.
– Tú ya sabes más de lo que querías saber.
-¿Cuál es tu verdadero nombre?
-Caín.
-No, ese es un sobre nombre.
-¡Ja! Y que te hace pensar que te diré mi verdadero nombre
– Estoy segura que no solo por ocio estas sacando filo y limpiando ese cuchillo, tengo mucho miedo, realmente mucho miedo, nunca imagine como moriría, como pasaría, y ahora que estoy aquí… Intento conocer a la persona que está frente a mí, dialogar un poco antes de morir. Dime tu nombre.

-¿Que hacías, a que te dedicabas?
-Soy estudiante de psicología
-¡Ja! Ahora entiendo
-No entiendes nada, todos entramos ahí por un poco de alivio personal,  es complicado Caín, es muy complicado, a veces la gente no entiende lo que sientes o tienes y no es fácil andar por la vida con esos dolores que siempre te llevan a ese punto de partida, logré entrar a la universidad, amo mi carrera y mi vida,  porque mientras me ayudo también lo hago con otras personas.

-Tienes razón… me siento culpable de tenerte aquí, me haces pensar en alguien de mi familia. Haremos algo “Nollie” no veo tus credenciales, ¿Donde las tienes?
-Mi credencial está en los bolsos de en mi pantalón
-La sacaré, te inyectare algo para que duermas y te llevare cerca de la dirección que encuentre en tu credencial.
-¿Por qué haces eso?
-Principalmente porque me haces pensar en alguien de mi familia, segunda porque honestamente después de tu charla y mis recuerdos no tengo ganas de comer y porque me pareces linda…
-No sé qué decir Caín.
-No tienes que decir nada, literalmente nada, te estaré vigilando, sabré si dices algo y si lo haces…
-No, Caín no podría platicarlo, ¡no lo haré!
-Lo sé, por eso te dejaré ir, ¿Algo que quieras decir antes de dormir?
-Tu nombre, ¿cuál es? Sabes que no diré nada porque para ser honestos creo que haría lo mismo que tu.
-¡Ja! Dolerá un poco… Listo, mi nombre es…


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